

Buenas a todos.
Despúes de un merecido periodo de descanso voy a proceder a reanudar las actividades en este blog.
Retomando las labores comienzo un pequeño análisis profundo de dos películas a priori muy distintas. Voy a intentar demostrar que Los energéticos es mucho mejor película que Amelie. No quiero poner a nadie en mi contra pero he decidido, con los hechos en la mano, romper algunas barreras que los críticos de hoy en día no logran superar. La pedantería cinematográfica nos está llevando hacia un análisis equivocado de ciertos productos fílmicos que deben ser reconsiderados.
Los Energéticos (1979). Dirección y guión: Mariano Ozores. Actores: Fernando Esteso y Andrés Pajares.
Le Fabuleux destin d'Amelie Poulain (2001). Dirección: Jean-Pierre Jeunet. Actores: Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz.
Los energéticos nos cuenta la historia de dos simpáticos lugareños pueblerinos en disputa por un pozo fronterizo entre sus terrenos. Todo cambia cuando un jeque árabe quiere comprarles sus terrenos porque parece ser que contienen petróleo. Amelie nos cuenta la historia de una chica simpatiquísima que intenta ayudar a la gente que tiene a su alrededor a través de su particular mundo onírico transmitiendo buenas vibraciones y amor. Ambos argumentos están en las antípodas del cine. Mientras que uno es un cruel reflejo de una realidad social que se creía superada, el otro es una fantasia propia de Tim Burton vista a través de los grandes ojos de su protagonista fémina. Podríamos pensar que en el caso de los energéticos estemos ante el manido caso del cine social, pero quiero que el lector reflexione un poco. No es uno de esos filmes españoles de composición exagerada y densa, tramposos en su mayoría, que suelen exhibirse en las salas españolas. Nos encontramos ante un proyecto hilvanado al milímetro, con grandes dosis de humor inteligente y con geniales giros argumentales enmarañados dentro de un guión sólido.
Amelie, en cambio, sí es una película tramposa. Engancha el espectador pero lo inutiliza bombardeando su cerebro con bombas de racimo hasta anularlo. El cerebro debe ser usado para ver cine y ahí es donde el producto francés ha fallado. Su guión se vuelve inconsistente en cuanto la vemos hacer dos veces lo mismo. Se resuelve toda tensión con la sonrisa de la actriz principal. No hay subtramas. ¿Dónde está el Mcgufin? se preguntaría Hitchcock. Bien es cierto que la ternura que transmite cada palabra de la Tautou hace que este pobre espectador se quede enganchado y embobado pero, gracias al cielo, uno sabe reaccionar y la verdad llega a mi mente...¡me están vendiendo humo!
Otra virtud de Ozores es que no utiliza artificios ni grandes efectos. Saca el mejor artesano que lleva dentro. Traza una genialidad con muy poco. Su pasión por la cámara fija dota de sobriedad al conjunto sin dejar margen a la improvisación. Esta racanería de medios deja libre al buen hacer de sus actores principales. Ozores no se distrae con superficialidades porque es poco amigo del golpe visual y gracias a esto apoya el talento de Esteso y Pajares. Está a un paso del Dogma 95, es más, me atrevo a pensar que Lars Von Triers ha usado esta película como fuente para su manifiesto. Esto es puro cine al desnudo, sin las ataduras propias de una gran producción, es el protozoo del cine, la célula madre, el embrión de la libertad cinematográfica. El cine es un conjunto de cosas muy claras y lo que viene después es pura parafernalia. Ozores lo sabía y esta película es su manifiesto. En cambio Jeunet ha tenido que abusar de los efectos, del colorido, de todo lo que ha encontrado para poder cargar de fuerza su obra. Tiene que reforzar la imagen para decir algo. Ata a su actriz y la encierra detrás del macro azul y pierde la fuerza de la que sí goza de la pareja española. Cada fotograma de Amelie son cientos de horas de ordanador y efectos especiales. No tiene ese sabor de protohistoria fílmica que la película española rezuma por cada poro. Amelie es el fruto de una cultura del videoclip y de los videojuegos. Los energéticos, por su contra, es realidad cruda y dura, compromiso y lucha social.
Por mi parte poco más que decir. Espero que esta sirva para que el lector inicie su propio proceso de análisis y llegue a las mismas conclusiones que yo.
A mamarla!