miércoles, 21 de enero de 2009

Críticas de Cine: Los energéticos vs Amelie



Buenas a todos.
Despúes de un merecido periodo de descanso voy a proceder a reanudar las actividades en este blog.

Retomando las labores comienzo un pequeño análisis profundo de dos películas a priori muy distintas. Voy a intentar demostrar que Los energéticos es mucho mejor película que Amelie. No quiero poner a nadie en mi contra pero he decidido, con los hechos en la mano, romper algunas barreras que los críticos de hoy en día no logran superar. La pedantería cinematográfica nos está llevando hacia un análisis equivocado de ciertos productos fílmicos que deben ser reconsiderados.

Los Energéticos (1979). Dirección y guión: Mariano Ozores. Actores: Fernando Esteso y Andrés Pajares.


Le Fabuleux destin d'Amelie Poulain (2001). Dirección: Jean-Pierre Jeunet. Actores: Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz.


Los energéticos nos cuenta la historia de dos simpáticos lugareños pueblerinos en disputa por un pozo fronterizo entre sus terrenos. Todo cambia cuando un jeque árabe quiere comprarles sus terrenos porque parece ser que contienen petróleo. Amelie nos cuenta la historia de una chica simpatiquísima que intenta ayudar a la gente que tiene a su alrededor a través de su particular mundo onírico transmitiendo buenas vibraciones y amor. Ambos argumentos están en las antípodas del cine. Mientras que uno es un cruel reflejo de una realidad social que se creía superada, el otro es una fantasia propia de Tim Burton vista a través de los grandes ojos de su protagonista fémina. Podríamos pensar que en el caso de los energéticos estemos ante el manido caso del cine social, pero quiero que el lector reflexione un poco. No es uno de esos filmes españoles de composición exagerada y densa, tramposos en su mayoría, que suelen exhibirse en las salas españolas. Nos encontramos ante un proyecto hilvanado al milímetro, con grandes dosis de humor inteligente y con geniales giros argumentales enmarañados dentro de un guión sólido.
Amelie, en cambio, sí es una película tramposa. Engancha el espectador pero lo inutiliza bombardeando su cerebro con bombas de racimo hasta anularlo. El cerebro debe ser usado para ver cine y ahí es donde el producto francés ha fallado. Su guión se vuelve inconsistente en cuanto la vemos hacer dos veces lo mismo. Se resuelve toda tensión con la sonrisa de la actriz principal. No hay subtramas. ¿Dónde está el Mcgufin? se preguntaría Hitchcock. Bien es cierto que la ternura que transmite cada palabra de la Tautou hace que este pobre espectador se quede enganchado y embobado pero, gracias al cielo, uno sabe reaccionar y la verdad llega a mi mente...¡me están vendiendo humo!

Otra virtud de Ozores es que no utiliza artificios ni grandes efectos. Saca el mejor artesano que lleva dentro. Traza una genialidad con muy poco. Su pasión por la cámara fija dota de sobriedad al conjunto sin dejar margen a la improvisación. Esta racanería de medios deja libre al buen hacer de sus actores principales. Ozores no se distrae con superficialidades porque es poco amigo del golpe visual y gracias a esto apoya el talento de Esteso y Pajares. Está a un paso del Dogma 95, es más, me atrevo a pensar que Lars Von Triers ha usado esta película como fuente para su manifiesto. Esto es puro cine al desnudo, sin las ataduras propias de una gran producción, es el protozoo del cine, la célula madre, el embrión de la libertad cinematográfica. El cine es un conjunto de cosas muy claras y lo que viene después es pura parafernalia. Ozores lo sabía y esta película es su manifiesto. En cambio Jeunet ha tenido que abusar de los efectos, del colorido, de todo lo que ha encontrado para poder cargar de fuerza su obra. Tiene que reforzar la imagen para decir algo. Ata a su actriz y la encierra detrás del macro azul y pierde la fuerza de la que sí goza de la pareja española. Cada fotograma de Amelie son cientos de horas de ordanador y efectos especiales. No tiene ese sabor de protohistoria fílmica que la película española rezuma por cada poro. Amelie es el fruto de una cultura del videoclip y de los videojuegos. Los energéticos, por su contra, es realidad cruda y dura, compromiso y lucha social.

Por mi parte poco más que decir. Espero que esta sirva para que el lector inicie su propio proceso de análisis y llegue a las mismas conclusiones que yo.

A mamarla!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No ha mucho tiempo encontré este grandioso ejemplo de gafapastez en un importante diario de tirada nacional. Léase con detenimiento el extracto (he omitido a propósito el nombre del artista aludido para evitar influenciar al lector) Dice así: Antes de llegar a la explosión de color de sus pinturas romanas, Twombly había pasado por caminos más austeros. La exposición arranca con obras pintadas con menos de 30 años que recuerdan a Dubuffet. Buscaba entonces inspiración en largos viajes, como el que realizó a Marruecos acompañado por Rauschenberg, y empezaba a tomar contacto, recuerda Giménez, con países como Afganistán e Irán, "fundamentales en el desarrollo de su obra".

El color estalla en la obra de este artista, ya en territorio mediterráneo. "Es la fuerza que le da Italia", asegura la comisaria (de su exposición). "Empieza a usar una vibrante paleta con una energía barroca, una pintura sensual". De aquellos años felices en Roma procede xx(), la primera serie concebida por el artista, antecedente directo de (esta nueva colección)

(un crítico )cree que el rechazo de la crítica al viaje de el artista abrió una crisis en él, que se puede identificar en las pinturas cercanas a propuestas minimalistas, con grandes lienzos de fondo negro en los que recupera el uso de trazos simples, así como en otras obras con paisajes bucólicos. El color y la sensualidad volvieron a la pintura de este artista años más tarde, como lo demuestran (colección) y los lienzos de gran formato inspirados por flores que cierran la exposición, creados entre (fechas, S. XXI).

El artista no ha puesto fronteras entre el dibujo y la pintura, pero si con la escultura, su faceta más desconocida. (el crítico)indica que Giacometti es la principal referencia del artista escultor, a pesar de que no ha abordado la figura humana. En cada pieza, obras frágiles, de pequeño formato en su inmensa mayoria, "está la mano del artista".

Explicación: La obra a la que así se referían era una serie de lienzos con grandes paletadas de pintura emplastada sobre ellos, sin mucho orden, además. Estuve más de tres horas contemplando las fotografías de estos óleos y no alcanzo a imaginar dónde esta Giacometti, el Mediterráneo, Irán, Roma o la Virgen que lo parió (valga el vulgarismo). Lo único que yo veía, Oh, ignorante de mí, eran manchas sin sentido. Gracias a este blog he descubierto el error en que me hallaba.

Anónimo dijo...

Y además, esa odisea vital y épica que son Los Energéticos termina de la forma más redonda posible: los dos protagonistas vuelven a su pueblo de orígen y retoman su antigua disputa por la posesión del pozo en sus terrenos, una elipsis perfecta que enlaza con el principio de la película y que sirve como metáfora del espíritu de lucha y del eterno conflicto entre hombres por la supervivencia. Joer, que comentario pedante más de puta madre me ha salido.